Lágrimas corren por mis mejillas,
mientras clamo al cielo de rodillas.
¿Cómo es que el amor no entienden;
y separarnos de los demás pretenden?
Las instrucciones más sencillas,
se volvieron nuestras pesadillas.
Su postura arrogante defienden;
y su otra cara al mundo venden.
Ahogaste con odio esas semillas,
y los brotes con mentiras ladrillas.
Tus palabras ya no me ofenden;
y tus actos tampoco me sorprenden.
A sus ojos somos ratas de alcantarillas;
o como una gran infestación de polillas.
Contra la ignorancia misma contienden;
y en necedad ellos mismos nos reprenden.
Parece que uno debe andar a hurtadillas;
mirando siempre entre las lentillas.
Porque los que un dÃa te defienden;
al siguiente dÃa a acusarte tienden.
Hoy quizá te gozas mientras me humillas,
o mientras públicamente nos acribillas.
Mi ser y mi alma de Uno solo dependen,
y mis súplicas hoy solo a Él se extienden.



